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La Coctelera

el primer amor

María del Mar | 19, oct

   Desde la distancia que me da el tiempo transcurrido me asalta el recuerdo de tu imagen, mientras las olas del mar acarician mis pies, en la soledad de la playa y en un día gris de otoño.  Ya no me invaden las lágrimas el rostro porque la herida está cicatrizada, pero reconozco que añoro tu presencia. Hoy día soy feliz con otra persona pero no puedo evitar el evocar ese año que duró nuestra relación. El amor se terminó cuando ácabé de asimilar tu pérdida, unos años después, pero el cariño y los buenos momentos vividos me arrastran a enviarte también un pequeño homenaje, porque fuiste el primer amor, aquel que no se olvida y que te enseña a valorar lo que tienes para no perderlo... La ruptura fue dura, con una carta tuya, que conseguí romper mucho tiempo después, pero el rencor y el dolor ya no tiene cabida en mi alma, hecha jirones y recompuesta muy poquito a poco desde entonces. Ahora la vida me ha enseñado que el amor puede con todo, el amor es todo, el amor es lo más esencial a pesar de todo. Así que, pese a todo, ahí queda mi recuerdo y mi agradecimiento por las lecciones aprendidas, primero con alegría y después con dolor. Besos desde aquí, donde quiera que estés.

nuevos saludos desde Balanegra

María del Mar | 16, oct

   Queridos amigos, espero que todo os vaya bien. Eso de internet está muy bien por aquello de la comunicación y evadirnos un poco de la soledad, entre otras razones, pero  hay momentos que añoro aquellos tiempos del correo tradicional, esa manera bonita de empezar una carta, como el comienzo de este comentario. Bien es verdad que la carta no es tan directa como a través de este medio tan moderno, pero aún así me mantengo en lo dicho. Esa dulce espera para tener noticias de la otra persona, esa alegría que da abrir el buzón y encontrar una carta personal, y no esas de las facturas y propagandas, no me la quita nadie. A través del email también existe esa dulce espera, pero sigo diciendo que no es lo mismo porque también la carta en papel es más humana, su caligrafía nos dice mucho y lo que hay de dibujitos hechos con mejor o peor calidad, no tiene precio. Y cuando te encuentras unas letras emborronadas por alguna lágrima escapada, la emoción es enorme... Vamos, que no tengo nada en contra de internet , pero de alguna manera quería rendir homenaje a la carta tradicional y dejarme llevar por la nostalgia...

saludos desde balanegra

María del Mar | 22, jun

Hola amigos y amigas de todos los rincones de este precioso planeta llamado Tierra. Hace tiempo que no escribo nada en este blog  y las razones son muchas. Quizás la más significativa es el hecho de que me he traslado de domicilio y no he tenido tiempo para casi nada. Pero sí he tenido tiempo para reflexionar y darme cuenta, entre otras muchas cosas, de lo importante que es el amor como apoyo en los difíciles momentos que nos toca pasar a cada uno de nosotros. Y hablo del amor en general. Y, desde luego, la importancia de la salud por encima de lo material. En tiempos de crisis como los que vivimos es cuando tenemos que darmos cuenta en mayor medida  de la necesidad que tenemos de nuestros congéneres. El dolor y el duro trance que toca soportar se hace más llevadero con la ayuda inestimable de todos aquellos que verdaderamente nos aman. De eso no me cabe la menor duda. Por ello, para los que me aman, para los que amo de todo corazón, son estas líneas. Y para llenar de aliento a todas aquellas almas que vagan con pena y tristeza en estos duros momentos. No olvido, en absoluto, a las víctimas  del terrorismo. Para todos ellos, y para todos vosotros, todo mi amor más incondicional.

NADA

María del Mar | 7, may

No dices nada,

te quedas mirando a la Luna,

es la noche estrellada

un preludio de nuestra ruptura.

Una historia acabada,

sobre tí una intensa duda,

es la esperanza truncada

la dueña de nuestra ternura.

Cae la  noche

y el tiempo ya no cuentta,

es demasiado tarde,

el vacío nos alimenta.

aún no lo sé pero...

María del Mar | 9, abr

Aún no lo sé pero...

El título se me escapa porque son muchas las cosas que necesito expresar.

Aún no lo sé pero...

Tú y yo somos dos almas que tililan, como estrellas, en el firmamento de la oscuridad.

Aún no lo sé pero...

Necesito saber que tus sentimientos están cerca de mi alma, como los míos de la tuya.

Aún no lo sé pero...

La esperanza sigue siendo un libro abierto en mi vida, toda llena de desiluisiones espantadas a duras penas.

Aún no lo sé pero...

El sufrimiento es un popurrí de momentos que es mejor olvidar, en contra de la rebeldía del recuerdo.

Aún no lo sé pero...

Mi amor, tengo tantas ganas de seguir que ni la fuerza de un huracán podría arrebatarmelas.

Aún no lo sé pero...

Ni la tormenta que tengo dentro de mi ser me impedirá luchar por lo que más deseo.

Aún no lo sé pero...

Quiero tener millones de razones para continuar hasta el final.

Aún no lo sé pero...

Mi vida es y será toda tuya, pese a todo y a todos.



te perseguí

María del Mar | 25, mar

Entre laberintos inacabables,

calles sin salidas,

cárceles agobiantes,

multitudes aceleradas,

motores amenazantes,

ladrillos gigantescos,

pensamientos inalcanzables,

sueños insidiosos,

esperanzas insalubres,

hechos fatuos,

pesares inútiles,

felicidades instantáneas,

ambiciones insolubres,

deseos impertinentes,

ideas carbonizadas,

palabras delirantes,

violencias desatadas,

acciones estériles...

Te perseguí..

Afanosamente...

Y te volví a perder...

Búsqueda de una armonía

María del Mar | 24, mar

El cristal empañado de la amplia ventana no le permitía, apenas, ver el horizonte de la calle mojada por una intensa lluvia de otoño. Tampoco había demasiada gente transitando por ella, sólo los colores oscuros y únicos del cielo llamaban su atención. No podía destinguir el arco iris. Aún así, su pensamiento le había llevado demasiado lejos, tan lejos como para estar ausente incluso ante el sonido insistente del teléfono. No hacía caso. Pensaba que no era necesario. Ya llamaría en otro momento qfuien quiera que fuese. Lo primordial era llegar a encontarse a sí misma en aquella mañana húmeda de un día cualquiera, de un año cualquiera... Acababa de cumplir los cuarenta años y se preguntaba, una y otra vez, machaconamente, sobre el sentido de su vida, si es que tenía alguno, para hacer honor a su extremado pesimismo. Ciertamente, la duda era tremenda. Tanto que ni su gato siamés de dos años, el cual miraba desde su confortable refugio en el sofá pensando que estaba rematadamente loca, lograba entenderle. Se sentía sola y aburrida entre las cuatro paredes de un ático vacío de vida y de bullicio. No poseía el suficiente aliciente como para pensar que su existencia tenía alguna razón de ser. Tal vez...Ella misma... No, no le llenaba la respuesta. El corazón le indicaba que sí, sí tenía motivos para sentirse plena, aunque sólo fuera por el hecho de estar viva. Su mente, por el contrario, le contradecía. Como siempre. Parecía que le gustaba martirizarse con esos pensamientos. Una masoquista. Pues no. No le gustaba. Pero el día tenía demasiadas horas interminables y la noche era aún más inacabable. Su trabajo no le satisfacía lo suficiente y se había visto casi obligada a solicitar unas vacaciones. Ni lo había planificado bien, ni se había planteado la posibilidad de hacer un viaje al alguna parte, ni se había buscado alguna distracción; sólo deseaba estar en su  casa y pensar, pensar, pensar... Volver, volver, volver... ¿Para qué tantas cábalas? Eso también se lo cuestionaba. Intentaba pensar que era una pérdida de tiempo. Pero, como siempre, no encontraba una respuesta lo suficientemente satisfactoria para tantos y tantos interrogantes. Ni siquiera sabía si tenía algún sentido preguntarse tantas cosas...

Continuará.

HOY

María del Mar | 1, mar

Hoy

es cuando quiero decirte

lo mucho que te amo

porque,

tal vez, mañana sea tarde

y mi sentimiento

sea tan sólo un lamento al aire

gritando lo triste que estoy.

Hoy

es cuando deseo  agradecerte

tanto como me has dado

porque,

tal vez, mañana sea anhelarte

y mi sufrimiento

tan sólo un llanto desesperante

clamando la postrimería de lo que soy.

Hoy

es cuando tengo que confesarte

que mi corazón es sólo tuyo

porque,

tal vez, mañana no pueda entregarme

y mi deseo,

ahora y siempre,

es darte la vida entera como ahora te doy.